Estos correos no aportan ningún tipo de valor, solo son un intento de vender. Por mi parte es un claro suspenso de marketing y nunca compraría un curso de alguien que a mi modo de ver no aprovecha mi atención.
Es una crítica constructiva sin ánimo de ofender.
Por favor, dame de baja,
Carlos
Un amable suscriptor me envió ese mensaje hace unos días. Sin ánimo de ofender.
Te daré una información que te resultará muy útil recordar si en algún momento dudas de ti mismo.
Hay gente, mucha, que si se estando secuestrada encontrara un mapa con la salida, le prendería fuego.
Eso es así porque los hábitos son adictivos. Independientemente de si son buenos o malos.
Ganar es adictivo, pero fracasar también.
Estar feliz o estar triste.
Ser simpático o pasar el día amargado.
La pobreza y la creencia de que no se puede salir de ella.
Existen auténticos yonkis de la miseria.
Son los que dicen que hacer tal o cual cosa o vender así o asá no les gusta. Que no-les-gusta. Lo de que para te vaya bien tienes que hacer lo que les gusta a los demás ni se les pasa por la cabeza.
Otro hábito adictivo es la sumisión. El someterte a los demás, especialmente a los que te pagan.
Hablar y actuar de tal forma que provoca que los clientes pongan en duda todo lo que dices y quieran cambiar todo lo que propones.
Exigen reuniones, términos de pago, sus contratos o información o procesos que no aportan ningún valor, solo trabajo extra.
En la Mentoría tengo una lección en la que explico cómo hacer propuestas de tal forma que no se atrevan a cambiarte nada.
Un golpe de autoridad que cierra bocas.
Tu producto, tus normas.
Este mensaje es de Inés, alumna de la Mentoría, lo recibí unos días antes que el de Carlos:
Asunto: 81.257$ de beneficio en un mes, gracias
Luis, eres obviamente un gran culpable de esto:
81.257 US$ Total sales
Eso después de impuestos y comisiones.
Aplicamos la regla de trabajar la mitad y no el doble.
Elige tu adicción. Toda la información ahí abajo: