Rapport.
La primera vez que oí esa palabra pensaba que era una especie de pez desconocida para mí.
Rapport.
Todavía excita mis papilas gustativas.
Google dice que significa compenetración. Muy complicado, prefiero afinidad. Caer bien.
También me explicaron cómo conseguirlo, cómo obtener el deseado rapport imprescindible para la venta.
Ir, estar, por favor, gracias, lo siento, hola, adiós y esas cosas.
Pasé años así. Obviamente no vendía una mierda.
Es decir, vendía lo que la mayoría de la gente considera bien o aceptable, que a mí me parece una puta mierda.
Cuando dejé de hacerlo todos dijeron que me equivocaba y me iba a arruinar. Entonces mis ventas estallaron, empecé a vender como a mí me gusta, que es como un hijo de puta.
Resulta era cuestión de suerte, mis clientes eran especiales y solo yo daba con ellos.
Cuando pasó más tiempo y la suerte ya no se sostenía es que «yo era yo». Mi personalidad o, como dijo uno, mi personaje. Era un personaje. No se podía copiar pero era un personaje.
Te diré algo: caigo mal, muy mal.
Caigo muy mal, pero todos los días me llegan invitaciones para tomar unas cervezas.
Caigo muy mal, pero cada semana recibo regalos de gente que no conozco.
Caigo muy mal, pero el otro día, en un restaurante, salió el dueño, se hizo una foto conmigo y me invito a cenar.
En la lección que publicaré el lunes te enseñaré a generar rapport en cuestión de minutos.
Rapport del que vende, no del que te deja la lengua cuarteada.
Y lo harás comportándote justo al revés de cómo lo haces con tus clientes, que es como de verdad se cae bien.
Sin chupar culos ni meter dedos.
Sin reverencias ni pleitesías.
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