Supongo que sabes que cada vez que tomas una decisión el universo se parte en dos.
Uno en el que has tomado la decisión A y otro en el que has tomado la decisión B.
Esa una teoría.
Universos en los que eres el rey del mundo, otros en los que eres el último paria y todo entre medias.
…
Ahora dime qué se siente mejor, decir…
- «No he llamado» o «Me ha rechazado»
- «No he ido al gimnasio» o «Tengo agujetas»
- «He tenido que dejarlo a medias» o «Me he acabado una bolsa de patatas antes de cenar»
- «Me he enamorado de una desconocida» o «Me he presentado»
¿Dónde aprendes más, dónde acabas con más dinero?
¿Con más sexo, con más recuerdos, con más vida?
¿Dónde te sientes mejor? ¿Dónde más fuerte?
¿Dónde, en cuál de los dos universos posibles que se abren ante ti, eres una persona más interesante?
¿En cuál tienes una mejor historia que contar?
Y… ¿en qué versión del universo estás leyendo esto?
¿Cuántos universos entre este y ese en el que eres el puto amo?
¿Eres consciente de que cada día eliges si te acercas o alejas de ese universo?
Una vez alguien muy interesante me dijo que entre dos opciones elijas siempre la que seguirás recordando dentro de tres años.
En el newsletter enseño a mejorar productos. Tocándolos o sin ni siquiera tocarlos.
Aumentar su valor percibido con palabras, simplemente con palabras.
Productos que evitan objeciones.
Productos que alejan a curiosos y convierten a tocapelotas en clientes fieles.
Productos que venden solos.
Entre tener la vida de quien domina esa habilidad y de quien no la tiene está la decisión: