A punto he estado de no hacer este post (no es broma)

No puedo hacer eso, no soy así.

No tengo tiempo.

Busco algo que me llene.

Mira macho. Macha. Remache.

Que a estas alturas tengamos que discutir esto tiene delito.

Quieres un estilo de venta compatible con cómo eres.

Pero siendo como eres no vendes. Entiéndeme, no vendes lo que quieres vender para vivir como quieres vivir. No lo sé, imagino. Desde luego es mi caso.

En mi pueblo hay un dicho.

Bacalada gorda y que pese poco.

No es cuestión de tiempo, es cuestión de prioridades.

Cambia el «no puedo» por el «no quiero». Verás cómo cambia la cosa.

Siento ser yo quien te diga esto pero lo que llena no da dinero.

Sin embargo el dinero permite hacer lo que llena.

Por si vivir una vida más cómoda, más libre, e infinitamente más interesante no te llenaba lo suficiente.

Tiempo, personalidad, significado.

Puedes llamarle como quieras, pero mientras no le llames por su nombre, nada cambiará.

Comodidad.

Así es como se dice. Y es la enemiga del crecimiento.

¿Qué debería cambiar?

Siéntate al borde de la cama, sin distracciones y hazte esa pregunta.

¿Qué debería cambiar?

Y calla.

Es una conversación dura, que lleva a lugares a los que nadie quiere ir y, si le aguantas el tipo, a lugares en los que todo el mundo quiere estar.

Atiende.

Te vas a deprimir y te vas a castigar si no lo intentas.

Sin embargo no lo intentas para no deprimirte y castigarte por no conseguirlo.

Puesto que vas a deprimirte y castigarte igualmente, puesto que todos nos deprimimos y castigamos –todos–, puesto que la depresión y el castigo es inevitable. Inevitable te digo…

Mejor que sea por tropezar que por no vivir.

No solo escribo mensajes desmotivadores. También enseño a vender.

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