Dos cosas que necesitas en tu vida

Cuentan que un joven recién llegado al parlamento le preguntó a Churchill: «Entonces, esos sentados ahí enfrente son nuestros enemigos.» A lo que Churchill respondió: «Esos son nuestros adversarios. Tus enemigos son los que están sentado a tu lado.»

Dos cosas necesitas en la vida:

La primera, un adversario.

La segunda, un objetivo.

¿Contra qué compites, cuál es tu marca? ¿Dónde está la próxima cima? ¿La ves clara? ¿Compites contra algo concreto o lo haces en el mundo de la ambiguedad?

¿Por ser el mejor, por ser feliz, por blablabla?

Por dar el 101 %. Dios mío.

No, espera, por ser buena persona.

¿Pero cómo vas a ser buena persona, desgraciado, sin un adversario y un objetivo?

Si no luchas… si no ganas.

Explícame cómo se puede ser buena persona sin tener la capacidad de matar.

¿Sabes tu vecino del quinto, el que se recorta el poco pelo que le queda a los lados, viste chaleco de rombos con bermudas y naúticos con calcetín largo, el que conduce un piscasso y en su casa pide permiso para quedar con un amigo?

No es buena persona por más que un día te prestara el taladro. Simplemente no tiene opción.

¿Quieres ser buena persona?

Conviértete en una bestia. Gana batallas, gana pasta, o no la ganes, pero pelea por un objetivo. Eso ya te hará más fuerte.

Lo suficiente como para que puedas ser buena persona.

Alguien con capacidad para intentar cualquier cosa y no hacerlo.

Te vuelvo a preguntar:

¿Contra qué compites?

Encuentra un adversario que te despierte con ganas de matar y márcate un objetivo que te indique el camino.

Listo.

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