El otro día me preguntaron por cierto podcast, que qué me parecía.
«No me gusta.»
«Es cierto, es bastante malo.»
«No me jodas, es uno de los mejores podcast que existe.»
«¿Pero no decías que no te gusta?»
«Mira macho, hablamos des uno de los podcasts más escuchados en español y eso lo convierte automática y objetivamente en cojonudo. Lo que a mí me parezca es irrelevante.»
Mira, macho. Macha, machu pichu. Me agotan los críticos de arte metidos a marketeros.
Te diré algo más:
- Apple ofrece 2 millones de podcasts.
- 500.000 de esos, solo tienen un capítulo.
- 700.000 más, entre 2 y 10.
No hace falta que te siga diciendo cómo va la vaina, únicamente destacaré lo obvio, y es que no hablamos de un fenómeno exclusivo de los podcasts.
Esto es fácil:
- Si empiezas estás por encima de la media.
- Si perseveras eres bueno.
- Si para colmo vendes, excelente.
- Y si además lo haces con una creatividad tal que consigues pegarte al cerebro de tus clientes como un chicle en el asfalto de agosto se pega a la suela de tu sandalia, entonces, amigo, eres excepcional.
Dos cosas. La primera la sabes, la segunda quizás no:
En el newsletter explico un método de 5 pasos para producir, de manera sistemática, ideas creativas.
Pero no ideas creativas de artista. Ideas creativas de vendedor dios, a ese tipo de ideas creativas me refiero.
A las que marcan tu nombre en relieve en el cráneo de tus clientes.
Si además de escuhar lo que contaré, lo aplicas, lo vas a flipar.
Si además insistes, el que también lo va a flipar va a ser el director de tu banco.
Eso es lo primero que te quería contar.
Lo segundo es que te aseguro, te prometo y te juro que no contesto dudas que ya estén contestadas si te apuntas aquí abajo: