Recientemente me invitaron a San Sebastián.
Fue Germán Oronoz, de la empresa de diseño web pomstandard. com, y me presentó a unas personas muy interesantes:
– Javier Roquero, fundador de Salto Systems. 1500 empleados por todo el mundo.
– Mikel Chillida, nieto del escultor y gestor de su obra. Te hablé de él hace poco.
– Enrique Arrilaga, creador de muebles Lufe, conocido como el IKEA vasco. Te hablaré de él pronto.
Muy acojonante todo.
Del millón de cosas que aprendí te contaré una: todos pagaban a un montón de proveedores externos.
Pese a ser auténticos monstruos todos contaban con equipos para su publicidad, su SEO, sus relaciones con los medios, su imagen corporativa…
Alguien preguntó que por qué, siendo tan grandes, no creaban equipos internos.
«No jodas…» dijo Javier.
«Esa gente pasa el día haciendo esto para otros. Esa experiencia no la puedes replicar, es un chollo que la puedas comprar…
…además, alguien de fuera te aporta una visión que jamás conseguirás desde dentro y…
…y contratar intermanete tienes un límite. Por ejemplo contratando internamente nunca podrías contratar a gente como Luis.»
Un poco de autofelación, vale, pero así ocurrió y así te lo cuento.
Alguien a quien admiro mucho lo llama «abrir las ventanas». El motivo por el que contratas a gente alejada de tu negocio. Para que abran la ventana y entre aire fresco.
Tú me tiras tu sucio dinero a la cara, yo te digo cómo modificar algo que ya tienes para crear algo mejor a lo que jamás has tenido.
Un cambio rápido, un cambio fácil, un cambio tonto. En una la lección de 40 minutos.
Algo que, una vez lo aprendas, no se te olvidará jamás.
A partir de entonces, cualquier mensaje que pase por tus manos pasará de mediocre a máquina de ventas en 5–10 minutos.
No podrás evitarlo. Cada web, cada email, cada anuncio.
Y los demás te dirán lo creativo que eres, y tú dirás Amos, no me jodas. Si lo único que estoy haciendo es…
Lo cuento en el newsletter: