La pregunta que se está haciendo todo el mundo Y SU RESPUESTA.

«¿Cómo es posible que antes se pudiera comprar una casa con un solo sueldo?», pregunta todo el mundo.

Pero nadie…

«¿Cómo es posible que antes un hombre pudiera matar un oso con sus manos, cuatro palos y dos piedras?»

¿Somos unos llorones?

En mi opinión imprudente del día, la respuesta está clara.

Y es normal cuando pasas la vida escuchando cosas como…

  • Sé tú mismo
  • La paciencia es una virtud
  • Pide las cosas por favor
  • Pide permiso
  • No vendas desde el primer día
  • No insistas
  • No fuerces

Llorón es quien además de decirse eso, lo practica. Y lentito de mente si luego dice que quien triunfa ha tenido suerte o que su situación es especial. Doble puntuación si añade cosas como:

  • No vale para mi caso
  • No va con mi personalidad
  • Mi cliente no aceptaría eso
  • Mi cliente se ofendería

¿Lloras? No llores. Yo he hecho cosas peores, como:

  • Ofertas
  • Propuestas personalizadas
  • He confiando en el cliente y he dejado que me pagara cuando quisiera (spoiler: no pagó)
  • Me he bajado con los pantalones con tal de conseguir un cliente
  • No he presionado ni he insistido, para no molestar
  • He creído a quienes me han dicho, «Nunca compraría así», «A mí no me gusta X» o «Lo que yo quiero es Y»

Por lo menos nunca he sido tan idiota de vender barato con la excusa de «Meter la cabeza y luego ya veremos.»

Lección del día, del mes y del año:

No creas lo que nadie te diga, especialmente si ese alguien es cliente, tu cerebro o licenciado en marketing.

Por eso, cuando la Universidad de Alicante nos llamó a Isra Bravo y a mí para dar una clase de marketing, en lugar de elegir un tema, decidimos contarlo todo.

Un tutorial paso a paso desde la primera decisión hasta la última para convertir ganas de trabajar en dinero:

  • Cómo elegir un producto
  • Cómo crearlo, el proceso de trabajo que un llorón nunca aceptará
  • Cómo venderlo en grandes cantidades como auténticos cerdos capitalistas con suerte

Y lo contamos de tal forma que fuese aplicable a todo el mundo, cargado de ejemplos de muchísimos sectores.

Para colmo incluimos algo que, en mi opinión, tiene un valor extremo: cuáles son los tipos de mensajes que más venden.

Solo ese detalle justifica varias veces el precio del curso.

¿Quieres ahorrarte años de estupideces? Ya sabes que debes hacer.