Te cuento cómo debería ser la vida.

Este email está escrito para los que no leen mucho.

Empieza por el final y a partir de ahí puedes dejar de leerlo cuando quieras. Es más, si no quieres ponerte malo te recomiendo que no leas hasta el final.

Tengo un curso de captación de suscriptores y no contesto dudas al respecto.

Si te interesa mínimamente, tienes toda la información y enlace de compra, ahí:

A ver, que yo entiendo que es difícil imaginarse cosas como la libertad o la abundancia si nunca las has tenido. O la seguridad.

Pero digo la seguridad real, no la seguridad que depende de un estado, de un jefe o de una corporación en la que no conoces a nadie de los que toman las decisiones.

Entonces, te contaré algunas diferencias que te resultarán curiosas. Las diferencias son entre la gente que tiene lista y la gente que no tiene lista.

Por lista me refiero a base de datos de emails, a audiencia propia.

Y no solamente tiene lista, sino que la sabe explotar, es decir, que sabe escribirles de tal forma que le quieren leer, y no solo leer, sino comprarle. Eso es fundamental, por supuesto. Lo uno sin lo otro no sirve de nada.

Al lío. Estas son las diferencias:

  • La gente con lista siempre puede quedar. La gente sin lista depende de coordinarse con su pareja, de cuando tiene que cuidar a sus hijos o de su jefe o de lo que le digan sus clientes.
  • La gente con lista siempre puede viajar. La gente sin lista pregunta cuándo vamos a ir, dice que tiene que pillar unos días y «vamos mirando hotel. O airbnb mejor.»
  • Con gente con lista no se habla del sitio al que ir, simplemente se va.
  • La gente con lista no se pregunta quién paga la cuenta, simplemente las cuentas se pagan.
  • La gente con lista siempre está de buen humor.
  • La gente sin lista espera al finde, sabe toca un puente y los días de vacaciones que le quedan. La gente con lista siempre está disfrutando y siempre está trabajando.
  • La gente sin lista nunca entederá eso último.
  • A la gente con lista, cuando se entera de que existe una cosa llamada «excedencia», flipa.
  • La gente con lista no se pilla bajas porque siempre goza de una salud excelente.
  • La gente sin lista contesta a sus clientes. La gente con suficiente lista no tiene que dar explicaciones a nadie. Por eso vende más.
  • La gente con lista no habla de jubilación o de lo que haría si le tocara la lotería. Mucho menos hablan de «disfrutar de la vida», y las expresiones «calidad de vida», «desconectar» o «recargar las pilas» le producen vergüenza ajena.
  • La gente con lista no sabe dónde está el mercadona más cercano.
  • El único motivo por el que la gente con lista sabe cuando llega el fin de semana es para no ir a ningún sitio público.
  • Eso es así porque la gente con lista disfruta de una versión del ocio durante semana, que es la versión del ocio que te venden y tal y como se concibió.
  • La última vez que la gente con lista se puso zapatos fue cuando le invitaron a la boda de su mejor amigo. De corbata ni hablamos.
  • A la gente sin lista esto le parece terrible.
  • La gente sin lista pasa la semana trabajando para otro (ese otro pueden ser jefes o pueden ser clientes, ojo) deseando que llegue el fin de semana… para poder pasarlo trabajando para instagram.
  • Hay gente sin lista que dice que le gustan los buenos restaurantes y los buenos vinos. A la gente con lista le invitan tanto a buenos restaurantes y vinos que ni se entera del número de estrellas michelin que pasan por su paladar.
  • La gente con lista actualiza su currículum de vez en cuando, la gente con lista hace tiempo que se olvido de que eso existe.
  • La gente con lista no atiende a requisitos, plazos o condiciones porque sabe que existe algo que todo lo soluciona.
  • La gente sin lista piensa que exagero, la gente con lista sabe que me quedo corto.

Ya no está disponible, pero algún día a lo mejor vuelva a estarlo. Apúntate y espera.