Algo muy ilógico que hacen los vendedores top

Tanto los búfalos como las vacas son capaces de sentir cuando se avecina una tormenta.

Cuando esto ocurre las vacas corren en dirección opuesta. Lógicamente.

Los búfalos, por el contrario, corren hacia la tormenta. Malditos estúpidos.

Si has visto alguna vez correr a una vaca sabes que las vacas no son muy rápidas, así que más pronto que tarde les pilla la tormenta, y como ellas siguen moviéndose y la tormenta también, se mantienen ahí bajo la lluvia, incómodas, avergonzadas, pobres y sumisas durante mucho más tiempo del necesario.

Los búfalos no aminoran la marcha. Entran en la tormenta y siguen corriendo.

Obvio que pasan miedo pero con la tormenta yendo en una dirección y ellos en la opuesta, no tardan en cruzarla.

Y cuando al poco tiempo la atreviesan se encuentran con un campo fresco, empapado y rebosante de hierba creciendo.

A menudo me preguntan de dónde saco motivación para levantarme cada día con ganas de pelear.

O que si tener enemigos y problemas no desgasta.

Y yo entiendo que si nunca has cruzado la tormenta resulta difícil de creer, pero si lo hago, si vendo así, no es porque sea un inconsciente, ni un valiente; ni por ego, ni porque me va la marcha.

Lo hago porque es el camino más fácil.

Tengo un newsletter donde cada día te envío un consejo para vender más.

Quienes se apuntan, pueden despejar preguntas como:

  1. Tengo miedo a llamar por teléfono
  2. ¿Qué hago cuando el cliente me dice que se lo tiene que pensar?
  3. ¿Qué hago cuando el cliente me dice sí pero que no empezamos hasta cierta fecha?
  4. ¿Qué respondo cuando el cliente me dice que «se ha decantado por otra opción»?
  5. ¿Cómo puedo generar más oportunidades?

Esas son las 5 primeras preguntas a las que contesto.

Las respuestas que doy son lo opuesto a lo que las vacas con las que te cruzas te llevan diciendo toda la vida.

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