Estaba de vacaciones en Londres cuando un tipo me llamó desde España.
Me dijo que si al día siguiente estaba en cierto lugar de Madrid a cierta hora era altamente probable que me hicieran una entrevista en la tele.
Me lo pensé mucho. Hice la maleta. Compré nuevo billete. No salí en la tele.
Alguien me recomendó invitar a la radio a cierto consultor en ventas.
Yo no le conocía, pero como me fío mucho de mi amigo, le contacté y se lo propuse.
Solo me hizo una pregunta, que cuánto le iba a pagar.
Vamos a ver.
Si te dedicas a venderte…
Te pasas el día hablando de cómo venderte…
Y cuando se te presenta una oportunidad para venderte durante 50 minutos esa es la primera pregunta que se te ocurre…
Tienes un problema. Probablemente en la cabeza.
Aunque claro, quizás pienso eso porque yo soy el gilipollas que fastidió unas vacaciones para nada.
Entonces invité a otra persona. Alguien muy conocido. Alguien que para nada necesitaba venir a mi programa. En unos minutos ya tenía respuesta.
Dime hora y lugar. Por el arma no te pregunto, supongo que será el micrófono.
No fue la única vez que pasó algo así.
Gente con más éxito del que cualquiera necesita en una vida, confirmaban de un día para otro.
Gente que dedicaba dos tercios de su jornada a twittear reflexiones de parbulario, me contestaban estupideces.
Le pregunté a esta persona que por qué había aceptado.
Me contestó que solo haciendo cosas distintas encuentras oportunidades divertidas. Y que la vida es, fundamentalmente, para divertirse.
Entonces me di cuenta de algo. Y es que la mayoría confundimos causa y efecto.
Resulta que la gente no aparece en medios porque tenga autoridad. La gente tiene autoridad porque aparece en medios.
Quizá te preguntes cómo narices aparece uno en medios sin tener autoridad. Bien, hay dos formas.
La primera, escribiendo a periodistas. Funciona mucho mejor de lo que imaginarías pero es bastante laborioso.
La otra, utilizando servicios como reportaro.com. Te apuntas, dices en qué eres experto y periodistas te envían preguntas. Así de fácil.
Reportaro no me paga ni nada parecido, simplemente me parece un servicio cojonudo que todo el mundo debería conocer.
Charlé, por segunda vez, con quien me dijo eso: Alfredo Urdaci.
Aproveché para pedirle que nos cuente cómo hablar para gustar a los periodistas.
La lección magistral que da, combinada con el servicio que te he comentado, probablemente sea de lo mejor que te dé este año.
🍺 Alfredo Urdaci.
🍺🍺 Técnicas para aparecer en medios.
🍺🍺🍺 En Ventas y Birras, o aquí abajo:
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