Discutía con mi socio de entradium acerca de una inversión. De cuánto, de a qué y de qué resultados esperar.
Tras 20 minutos de haberlo dicho todo y lo contrario decidimos: 500.000, un año, debería generarnos 900.000 € y eso lo conseguiríamos haciendo XXXX.
Parecía razonable. Si volviéramos a esa conversación hoy llegaríamos a otra conclusión, pero en el momento sonaba bien.
Entonces Fran ha enviado un email para echar la bola a rodar, para matar cualquier posibilidad de corrección.
—«¿Te das cuenta de que cada día nos inventamos nuestro trabajo, que no tenemos ni puta idea de cómo hacerlo? Es imposible que no la caguemos.»
—«Pero rápido.»
—«Eso sí.»
—«Pues entonces da igual. Es lo que siempre digo. Todos los días me preguntan que cómo hicimos tal o cual cosa, que si les puedo dar el plan que hice o que cómo lo planificará ahora para su caso. Lo único que sé responder es que no tengo puta idea, que el 90 % del tiempo me lo paso metiendo la pata, pero que lo hago muy rápido.»
¿Entiendes?
¿Entiendes ya?
¿Que la gente te recuerda por tus éxitos, no por tus fracasos? ¿Y que cada éxito vale por 100 fracasos, si es gran éxito, por 100.000?
Y si evitas los fracasos que ya han cometido otros, más cerca estás de esos grandes éxitos.
Eso no siempre es posible, pero hoy sí.
Apúntate aquí: